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sábado, 5 de marzo de 2016

Respuesta sobre "Los justos" y la 'teoría del sujeto superior'"

Respuesta sobre “Los Justos y la ‘teoría del sujeto superior’”:
Tras numerosas actualizaciones al artículo “La presencia de “Julio César” en “Los Justos” y la teoría del sujeto superior”, que vio por primera vez la luz en este mismo blog en agosto de 2015, y después de incorporar una serie de ideas novedosas que han ido perfilando el mismo en un proceso reflexivo lento prolongándose a lo largo de varios meses, me he dado cuenta de que se podría exponer otro punto de vista que argumente las razones sobre qué objeciones existen con respecto al susodicho ensayo filosófico-literario y cuestione así las bases sobre las que se fundamenta el mismo. El problema que he encontrado con mi anterior ensayo no se basa en la primera parte del mismo, al fin y al cabo una interpretación de literatura comparativa entre "Los justos" y "Julio César" no es filosofía, sino en la teoría del sujeto superior y su presencia an "Los justos". 
La filosofía parece algo complejo pero en realidad, se compone tan solo de dos elementos clave: la identidad del filósofo y la lógica. Abramos, pues, una nueva ruta sobre esta perspectiva ética.

Primera parte: Objeciones:

Primera objeción: Problemas obvios:
El primer punto en contra de esta teoría y su conexión con “Los justos” reside en que las causas superiores solo nos dan respuesta a un único escenario ético muy concreto, el de una decisión irreversible. En cualquier otro contexto, no servirían para resolver problemas morales.

Por otro lado, es una teoría que no nos aporta nada nuevo. Ya hay teorías éticas concernientes a los valores y, a fin de cuentas, aunque eluda los problemas básicos del relativismo y el intelectualismo moral, sigue siendo un punto de vista estructurado desde el objetivismo moral. Sigue basando, inconscientemente, su razonamiento sobre el hecho de conocer y aplicar dicho conocimiento. Además la posibilidad de que elijamos o no esta “causa superior” no nos dice mucho sobre la moralidad excepto que es posible realizar juicios morales por tema superior.   

Otro punto válido sería concluir que el análisis es impreciso, dado que se centra solo en plausibilidad. El planteamiento cumple su objetivo (demostrar que la explicación es plausible) porque éste es evidente y parte de una verdad lógicamente correcta a priori y se ciñe a ella, aportándonos muy poca información en general. Toda interpretación literaria tiene, en mayor o menor medida, un cierto grado de plausibilidad o de lo contrario no sería una interpretación, sino un hecho. La explicación va sobre seguro, no se puede probar que está equivocado porque es verdad que es plausible. La causa superior parece tener éxito porque genera la sensación de tenerlo al cumplir su objetivo, pero el “generar una sensación” no es igual a proveer al lector con una explicación correcta de la tensión psicológica de Kaliayev.

Segunda objeción: Sobre por qué no se puede explicar “Los Justos” con la teoría de la causa superior
Un factor que se debería considerar con respecto a dar argumentos contra esta idea del “sujeto superior” está ligado a la naturaleza general del argumento central aplicado a “Los justos”. En otras palabras, está todo expuesto de un modo excesivamente complicado para llegar a la afirmación de que es un cúmulo de sentimientos lo que mueve a Kaliayev, quien se deja llevar por la justicia fundamentalmente, he ahí el título de la obra, “Los justos”. Tener una teoría de un llamado “sujeto superior” parece ser un razonamiento abstracto que podría llegar incluso a ser prescindible e innecesario, simplemente si consideramos la posibilidad de que tal vez no haya que recurrir a un valor trascendental necesariamente para explicar el personaje de Kaliayev. Tal es el caso de la solidaridad que es, en definitiva, una de las motivaciones centrales que sustentan los argumentos presentados por Kaliayev a lo largo de la obra para defender el fin del zarismo y de una Rusia despótica políticamente. La solidaridad, aunque es universal puesto que, como pensadores como Dawkins argumentan, viene dada por nuestra genética y es una manera de subsistir y cooperar en grupos lo cual aumenta nuestras posibilidades de sobrevivir; no tiene intención de ser trascendental, dado que alguien solidario no ansía ambición ni el deseo de perdurar en la memoria ajena. La solidaridad es una aptitud buena por sí misma (Kant, por ejemplo, lo explicaría con imperativos categóricos pero mi intención no es la de adentrarme en el terreno de la ética en este momento). En el caso de que la solidaridad implicara un grado de ambición trascendental, no podría considerarse solidaridad en sí y sería otra cosa poco éticamente correcta. Por consiguiente, la solidaridad, al no ser trascendental aun siendo un sentimiento universal, no debería ser considerada como un sujeto superior. Sí encontramos diversos casos en “Los justos” como la actuación de Kaliayev en la que considera a los niños como el futuro de Rusia, por ejemplo, en los que parece ser que esta capacidad de “dar la vida por” es la solidaridad. Pongámonos en el escenario en el cual la solidaridad es lo que, principalmente motiva a Kaliayev, entonces sería ridículo creer que algo así que, aunque fuese universal, no fuera trascendental pudiera respetar la definición para convertirse en una causa superior. Entonces, no sería un tema superior lo que motivase a Kaliayev. De hecho, el protagonista de “Los justos” no parece mostrar un deseo de trascender o pasar a la historia. Su psicología y personalidad son las de de un hombre que lo único que ansía es aportar sentido a su vida.
El creer que la auténtica motivación de Kaliayev es una causa superior implica proveer al personaje de un interés personal que no se presenta en ningún momento de la obra. Él no busca un beneficio propio que pueda serle aportado por el uso de un tema superior. Por lo tanto, aunque el explicar “Los justos” con esta teoría nos explica que la presión psicológica del personaje viene dada por esta sensación que él tiene de los sujetos superiores, hace que Kaliayev carezca de una verdadera solidaridad o de un interés en la justicia real. Esto es así porque una verdadera solidaridad no implicaría un beneficio propio representado en el hecho de trascender. En esta situación se caería en contradicción. La teoría es confusa y puede hasta leerse como si Kaliayev buscase una ambición particular a través de una obra moral respaldada por argumentos sobre los valores. Este deseo de ir más allá de todo contradice la idea de universalidad y por lo tanto la de las causas superiores aplicadas a Kaliayev.

Otra cuestión importante sería: ¿ha tomado Kaliayev realmente un juicio moral por causa superior?
Por un lado, cabe subrayar que la religión no es un valor, sino una creencia. Una religión puede estar en lo cierto o no y puede aportarnos un significado trascendental o no. Hay gente que la considera una causa superior y, efectivamente, se sacrifica por ella pero esto no quiere decir que sea universal o un sujeto superior realmente. En la obra de Camus se presenta a la religión como opción para redimirse y Kaliayev la rechaza. Con este respecto me desdigo de que la religión sea un sujeto superior. Por suerte, puesto que tenemos la certeza de que la religión no forma parte del conjunto de valores que aplica Kaliayev para tomar su decisión irreversible, el hecho de que la religión no sea un valor trascendental no afecta para nada al protagonista de la obra.  
No obstante, se puede también negar la presencia de la teoría de la causa superior en “Los justos” diciendo que el gran problema de explicar “Los justos” con esta teoría reside en que Kaliayev ha mezclado amor (un sentimiento) con justicia (un valor) y entonces ha mezclado algo subjetivo y personal con algo objetivo y universal. El amor no es universal, porque es algo que el Hombre ha creado para explicar procesos químicos. Aplicando filosofía del lenguaje a este asunto, abreviamos el fenómenos de creer estar enamorados como propósito para perpetuar la especia con la palabra “amor”. El caso es que podemos abreviar así los sentimientos pero no los valores porque éstos últimos son trascendentales. 
Siguiendo este argumento, Kaliayev no ha realizado estrictamente una decisión basada en un sujeto superior porque se ha dejado llevar por los sentimientos y ha caído en el emotivismo moral, que es uno de los puntos de vista que con esta teoría intentamos evitar. Si es el amor lo que motiva a Kaliayev y es lo que deja de legado a Dora, es aceptable como explicación y puede que su elección haya sido correcta o no pero no hay garantía de que así sea, garantía que sí nos aportaría si el juicio moral en cuestión hubiese sido dado por causa superior.
De ser esto así el ejemplo del avión expuesto en “La presencia de “Julio César” en “Los justos y la teoría del sujeto superior” tampoco sería válido por el mismo motivo. Sería claramente erróneo.
Dicho esto consideremos que un segundo pasajero, Miguel, está en el avión. Él es amigo de Pedro y también sabe que la familia de Pedro está en el aeropuerto. Aunque haya sentimientos que influyan en su decisión (pongamos la amistad hacia la esposa de Pedro), si Miguel decide estrellar el avión antes de que llegue al aeropuerto por una mezcla de justicia y respeto hacia la vida humana (ambos valores universales y trascendentes) y si él conoce estos valores de forma trascendental y universal, él sí estaría realizando una acción por valor trascendental. Si todos conociésemos los valores universales y trascendentales, ante una situación irreversible, actuaríamos siempre correctamente. Con una educación que nos permitiese llegar a valores trascendentales se frenarían los grandes problemas sociales. Por ejemplo, los soldados se negarían a batirse unos con otros porque en una situación de guerra (irreversible), si entendiesen el valor trascendental de respeto como tema superior, evitarían enfrentarse. De este modo, darían sentido a su vida y su muerte cuando esta llegase. Así, llegaría un momento en el que nadie se pusiese en una situación irreversible con respecto a sí mismo, no arriesgase la vida, y no sería necesario emplear más conjuntos de valores. Esto eliminaría el problema de la banalidad del sujeto superior al darle una función pragmática para la sociedad en su conjunto y proveernos con una sociedad perfecta. Sin embargo, esto no se puede lograr porque el Hombre no es capaz de concebir cómo se pasa a aplicar temas superiores a situaciones que no requieran un estado irreversible con respecto a uno mismo. Solo entendemos la elección del tema superior en un contexto irreversible que implique dejar de lado unas cosas y eso produce la tensión porque somos incapaces de ver más allá y pensar siempre en el bien común. En un plano general no podemos hacer realidad una sociedad en la que las decisiones más importantes se tomen por valores. Esta idea da paso a la Tercera objeción, pero antes concluyamos que en “Los justos” no todo son causas superiores los que se presentan ante Kaliayev, sino simplemente ideas o emociones que él considera que puedan tener el rango de temas superiores cuando no tienen por qué serlo. El razonamiento del sujeto superior en Kaliayev es un ejemplo de cómo no aplicar esta teoría ética. Puede parecer que está siguiendo un análisis parecido pero esta percepción es falsa.

Tercera objeción: El gran problema con la teoría del tema superior:
Las causas superiores evitan los problemas filosóficos tanto de la ética kantiana como del relativismo moral al centrar la acción moral exclusivamente en los valores en vez de en los sentimientos o la razón. Los valores son independientes tanto del sentimiento como de la razón.
Ahora bien, si los valores no vienen ni sentimientos ni razón el gran problema es: ¿cómo puede saber un individuo particular si los otros conocen los valores universales y entonces juzgar si ante un escenario irreversible con respecto a sí ha hecho una acción correcta? La respuesta a esto es: No podemos a causa del problema de otras mentes, pero podemos inferirlo. Por desgracia, al final, saber si he cometido juicio por tema superior y tener la certeza de que he respetado los de los demás, depende del azar porque supera el límite de nuestro conocimiento, el cual, viene delimitado por dos vías: Nuestra limitada capacidad mental pone un límite a la razón que podemos aplicar a los problemas filosóficos. Igualmente, la teoría de la percepción indica que hay ciertos elementos del mundo externo que, si existe, no podemos llegar a conocer. Esto limita nuestro conocimiento sensorial. En otras palabras, una persona no es quién para juzgar si otra persona ha elegido correctamente o no. 
Pero ante todo, la gran cuestión que nos deja la teoría del sujeto superior es: ¿cómo sé que conozco el concepto universal de un valor? A la cual se contesta diciendo que tampoco se puede saber, porque corremos el riesgo de confundir introspección y opinión subjetiva con la noción objetiva de un valor. Tampoco podemos tener la certeza de si Kaliayev se ha dejado llevar por un concepto puro del de amor y justicia, solo podemos inferirlo. El principal problema con esta teoría filosófica es en el fondo uno epistemológico. Hay veces en las que mi concepción personal del valor X y del Y puede coincidir con la universal. En el caso de que realice una acción irreversible con este respecto, mi decisión sería buena necesariamente. El problema es que puede que mi concepción personal no sea la adecuada, no lo sabré nunca. Al ser los valores superiores, eso mismo, superiores, escapan a nosotros. Desgraciadamente, la teoría del sujeto superior es prácticamente utópica y no se puede verificar.
Vivimos en un mundo dominado por el relativismo moral y esto imposibilita el objetivismo moral que propongo. Los valores van más allá de nosotros, no podemos tener control sobre ellos ni llegar a conocerlos universalmente salvo por suerte. La corrección ética de toda decisión por sujeto superior depende del azar. El problema no es tanto la existencia de un tema superior en sí, sino cómo llegar a él. Si tuviésemos un mayor grado de omnisciencia, sí podríamos resolver este problema. Sin embargo, es nuestra interpretación de las causas superiores la que nos conduce al relativismo moral. Caemos en el relativismo moral por un error lingüístico. Decimos, para abreviar: “el concepto de justicia ha cambiado desde la Revolución francesa hasta hoy” cuando en verdad queremos decir “nuestra percepción de lo que creemos identificar como el concepto universal de justicia ha cambiado desde la Revolución francesa hasta hoy”. Que no podamos llegar a motivaciones universales no significa que éstas no existan.

No obstante esta imposibilidad sobre el absoluto deja la puerta abierta a teorías filosóficas posteriores al objetivismo moral y nos lleva a afirmar que ante el desconocimiento de lo universal, debe ser el Hombre quien defina su propia causa superior y la redefina a su manera. Explicamos así que el aportar sentido a una vida es una labor independiente del individuo. Aportamos sentido a nuestra existencia solo con el hecho de sacrificar algo en un escenario irreversible por lo que creemos correcto. Eso es verdaderamente lo que nos transmite Kaliayev en "Los justos". Somos nosotros a fin de cuentas los que determinamos nuestras propias causas superiores, que, a mayores y con un poco de suerte serán 100% correctas en todos los contextos posibles y estados de hecho que puedan existir. Esta explicación deja espacio para puntos de vista sobre este tema como los expuestos por Nietzsche, puesto que sus ideas siguen siendo posibles dentro del sujeto superior porque aunque hay una causa superior es el hecho de que no podamos adecuar lo universal con lo particular e individual lo que explica la existencia del vitalismo. Y si además de esto, da el caso de que lo es, sabremos que hemos tomado una vía correcta. 

Cuarta objeción: El asunto de lo absurdo:
Explicar toda elección irreversible con un sujeto superior de un personaje tiene sentido en un primer momento. Pero si, aplicando la filosofía absurdista al asunto todo se resume en el absurdo, Kaliayev no ha erradicado la tiranía de Rusia y su intento de aportar sentido a su vida ha sido banal. Es más, su elección ha conducido a la locura de Dora. ¿Por qué molestarse?

Quinta objeción: Kaliayev aplicando lo universal en su causa superior
Retomando algunos principios expuestos en la Tercera objeción: ¿Y si esta “garantía” de la que hablamos no existe? En otros términos, ¿es posible que, aun siguiendo un conjunto de valores, mi decisión final resulte en una moralmente mala? La respuesta a esta cuestión es simple: No, puesto que si esto se produce es debido a que no se está tomando la definición universal de ese valor. Por ello es vital conocer el concepto universal del valor en cuestión. Esta contestación suscita la pregunta: ¿Cuál es esa definición universal? A la que se responde como: respetar la posibilidad de que otros puedan realizar una acción por tema superior. Este concepto universal es el de respeto al prójimo. En otras palabras, se puede actuar moralmente sin emplear un sujeto superior. Pero en el caso de que actúes por tema superior, el hecho de que lo hagas tiene que ser respetado por otras personas. Y toda elección por sujeto superior desemboca en un resultado moralmente bueno necesariamente. Solo alguien que conozca los conceptos de valores universales en cuestión de manera objetiva puede llegar a una acción por tema superior puramente dicha. 
Remitámonos a Miguel en el ejemplo del avión. Si los terroristas suicidas del avión creen matar a civiles por un sujeto superior compuesto por su religión y la justicia, no están aplicando el concepto universal ni de religión ni de justicia, tan solo su concepción de las mismas y por tanto no han tomado un tema superior. En el caso de que Miguel no decida hacer nada ante esta situación, la posibilidad de que cometa una decisión por sujeto superior ha sido respetada. Él puede destruir el avión antes de que llegue al aeropuerto. La situación cambia si los terroristas disparan a Miguel antes de que pueda estrellar el avión, porque no se ha respetado la posibilidad de que se sacrifique por un sujeto superior compuesto de amor y justicia en su caso. Ahora bien, si Miguel desconoce los conceptos universales de respeto y justicia, no digo que sea lícito que le maten antes de poder tomar una decisión, sino que simplemente su decisión no podía cometerse por conjunto de valores.
Esto deja la puerta abierta al debate: ¿Ha tomado realmente Kaliayev el sendero de un tema superior si no ha aplicado la noción universal? O ¿Ha sido la elección de matar al duque realmente una decisión moralmente buena? Entonces, ¿ha tomado Kaliayev una decisión por tema superior? Para contestar a esta cuestión es conveniente considerar dos perspectivas:
Sí ha elegido una causa superior desde un punto de vista literario porque Camus define al duque como despótico y dado que no podemos empatizar con él, entendemos que el razonamiento de Kaliayev ha sido moralmente correcto porque creemos que la acción universal de justicia sí ha sido respetada en este caso. Camus nos presenta a un Kaliayev tajante en la idea de justicia. La diferencia entre el duque y Kaliayev reside en que éste último sí ha respetado la noción universal al considerar el bien colectivo de Rusia y ha sacrificado la posibilidad de que una persona puede tomar decisiones por sujeto superior (el duque) para que la amplia mayoría de los habitantes tengan esa opción de la que bajo la tiranía del duque carecían. El duque no dejaba a nadie tener su propia iniciativa respecto a los sujetos superiores, dado que era un opresor y, como decíamos en la comparativa con “Julio César” se ha aplicado el utilitarismo.
Por el contrario, desde una perspectiva filosófica carecemos de datos para precisar. El caso de que creamos que la acción universal de justicia haya sido respetada no quiere decir que esto haya sido así. Podemos estar equivocados. En todo caso, hay 2 posibles escenarios: Si Camus nos ha dado una visión realista de la situación rusa y el duque era un opresor que no respetaba la libertad de otros para tener la posibilidad de realizar sus propias decisiones por tema superior y Kaliayev ha respetado la noción universal, Kaliayev ha seguido un sujeto superior que le ha llevado a la corrección moral. Pero si la visión de Camus es subjetiva, como puede serlo la de Kaliayev, es posible que el duque sí estuviese pensando en la justicia para Rusia aunque esto no se nos presente como tal en la obra, y que los argumentos de Kaliayev estén equivocados, basándose en la percepción que él tiene del duque como figura opresora pero esto no quiere decir que tenga razón.  En otras palabras, ¿qué pasa si Kaliayev ha malinterpretado o no ha aplicado correctamente y en el momento preciso el concepto del valor universal? En este caso, Kaliayev no estaría respetando el concepto de justicia, tan solo lo que él cree justo que no tiene por qué ser justo, y su decisión no habría sido enteramente por tema superior.

Segunda parte: Problemas con las objeciones:
Hemos analizado qué inconvenientes existen con esta teoría moral y con el hecho de explicar “Los justos” con la misma. No obstante, percibo ciertas incoherencias con algunos de los argumentos que he presentado en la parte anterior del texto, así como razones por las que todavía defender, aunque sea parcialmente, algunos aspectos de la teoría.

Primer problema: En contra de la primera objeción
El primer punto que debe ser aclarado es que se ha malinterpretado la idea de las causas superiores y el concepto de trascender. La trascendencia presente en un sujeto superior no es igual a pasar a la historia. Lo único que nos dicen los temas superiores es que es el buscar un sujeto superior lo que aporta sentido a una vida cuando estamos al borde de perderlo todo, que es cuando sentimos la necesidad de adscribirnos a algo mayor a nosotros mismos. El ser humano es insignificante en el espacio y en el tiempo, he aquí esta necesidad. Puede que, aunque Kaliayev en este caso no desee trascender en un sentido de pasar a la historia y que sea recordado, de una manera inconsciente y intencionada, esta trascendencia desemboque en dar a sus compañeros una visión de cómo fue Kaliayev pero esto no es necesariamente verdad. No todo sujeto superior desemboca en un deseo de ambición.
Es cierto que un sujeto superior trascendental podría desdoblar en una noción de perdurar pero esto es un efecto secundario y no el principal del sujeto superior. Un conjunto de valores sirve para fortalecer la posición de uno mismo, lo cual no quiere decir que todo tema superior perdure necesariamente. Así un valor trascendental puede hacer que otros recuerden a la persona que ha recurrido a este valor sin que sea éste el propósito del mismo. Erróneamente, nos hemos centrado demasiado en este aspecto a la hora de criticar la teoría del sujeto superior y hemos creído que trascender implicaba trascender respecto a otros seres humanos, cuando lo que quiere decir una causa superior es que este sentido de trascendencia es respecto a uno mismo. Kaliayev trasciende para sí y no para otros.

Por otro lado, la solidaridad (mencionada en la Primera objeción) puede verse, de hecho, como un sujeto superior, contrariamente a lo defendido con anterioridad. De algún modo la solidaridad es trascendental para el individuo concreto, como toda causa superior. Este grado trascendente se observa en diversos ejemplos. 
Gandhi era solidario. No era su objetivo trascender para otros individuos, pero eventualmente lo logró. Lo que motiva a Gandhi, como a Kaliayev, es una elección de sujeto superior, que en su caso es un cúmulo de características de varios valores entre los que predomina la de la solidaridad, pero su objetivo central es ayudar y aportar sentido a la vida (y me atrevo a decir que a las de otros, por ello respetaba la solidaridad en sí) y a la muerte de manera universal con un sujeto superior. 
Si la solidaridad es un sujeto superior la crítica a la idea de que un sujeto superior no mueve a Kaliayev estaría equivocada. Un Gandhi o un Kaliayev solidario no requiere trascender en memoria de otros pero sí trascender en sí mismo para su propia conciencia. En la objeción 1 se ha confundido el concepto de trascendencia en ojos de todos con el de trascendencia en ojos del sujeto en cuestión. Estos dos conceptos a veces coinciden como es el caso de Gan o Kaliayev pero no siempre. Hay muchos “héroes anónimos” movidos por sujetos superiores. Irena Sendler no recibió el Nobel de la Paz y tantos otros: los médicos combatiendo el SIDA en África, por ejemplo… No sabemos quiénes son, pero son héroes. No siempre hay una adecuación entre trascendencia como percepción personal y trascendencia como percepción ajena del individuo concreto.

Segundo problema: De la existencia de lo universal
Mucho hemos hablado de lo universal, dado que es importante para entender la teoría. Como dije en “La presencia de ‘Julio César” en “Los justos” y la teoría del sujeto superior”, es un planteamiento que deriva del objetivismo moral, por ello es vital conocer y saber aplicar lo universal en el momento irreversible preciso. Sin embargo, ¿qué es exactamente lo universal? ¿Existe?
Mi respuesta es que lo universal existe y otra cuestión será, como se va a ver más adelante, el llegar a él. Es, de hecho, la existencia de lo universal lo explica que se haya formado la idea de Dios, nuevamente un error lingüístico para abreviar y unificar todas las causas superiores. Así en vez de enumerar todos los valores universales uno por uno, los resumimos diciendo “Dios”, pero con ello caemos en el error de que por encima de los valores hay algo, un Dios o una religión. Esto no tiene porqué ser verdad, puesto que todos los temas superiores tienen el mismo peso, sino no serían conmutables. Dios es así, no solo una construcción humana, como dirían Marx o Freud, sino una construcción humana lingüística. Además inferir que Dios está sobre las causas superiores iría en contra de la idea de que Dios fuese una causa superior, porque sería inconmutable con todas las demás. 
Para hablar de la existencia de lo universal no voy a recurrir a “porque si la raza humana dejara de existir lo universal seguiría allí” puesto que es una pregunta a la que no podemos responder. Cuando nos ponemos a analizar qué pasaría en ese escenario estamos incluyendo nuestra propia mente humana nuestra creencia de cómo será ese escenario. 
Lo universal se justifica porque la respuesta de teorías puramente subjetivas ante la moral es, eventualmente, insatisfactoria porque hay momentos en los que esta clase de teorías no es suficiente para explicar fenómenos morales. 
Por ejemplo, bien es cierto que nuestra noción de moda ha variado. Ya no se lleva la ropa de los años 20. Pero el concepto objetivo de moda sigue igual, es invariable, de lo contrario simplemente no habría moda. Si yo voy a un continente cuyas costumbres desconozco, aún puedo reconocer la presencia de la moda en esa sociedad. Así si, digamos, me voy Arabia Saudí, en el caso de que no supiera nada acerca de la tradición de ese país, sí podría identificar su moda (el burka, las vestimentas blancas…).
Encontramos ejemplos parecidos en la filosofía. Podemos percibir una acción como buena o mala pero esto no significa que esa acción sea buena o mala. Un asesino puede tener disfrute en matar, en cuyo caso estaría malinterpretado o no estaría aplicando la noción del disfrute.
En un escenario irreversible, lo universal es la conglomeración de todas las partículas objetivas de todas las definición subjetivas existentes de un valor. De modo que si conocemos el valor de equidad al haber eliminado toda subjetividad de este concepto y si sabemos aplicarlo correctamente en un contexto irreversible con respecto a nosotros mismos, habremos seguido un razonamiento por causa superior. En otras palabras, un valor universal es aquel que independientemente del lugar o el momento en el que se aplique o nuestra interpretación del mismo, permanezca invariable y extrapolable.
Lo universal no está ni en el mundo ni en ninguna parte, puesto que es algo intangible pero que, no obstante podemos percibir y si la afirmación "esse est percipi" tiene un mínimo de verdad en ella, este caso también sería correcto. Simplemente no tienen porqué estar en ninguna parte, de lo contrario cometeríamos el error de tratar de delimitar con principios matemáticos y espaciales algo que no se puede cuantificar. Dado que si estos conceptos estuvieran en el mundo, estaríamos hablando de cosas materiales a las que nosotros les hemos adscrito un significado concreto, una metáfora como diría Nietzsche. No sucede lo mismo con las causas superiores, porque no las percibimos directamente, por lo tanto no podemos darles un significante en sí. Volviendo a la idea de que puedan o no estar en el mundo, digo que no, puesto que si creyésemos que están en el mundo cometeríamos una falacia al materializar algo intangible. Además asumiríamos que son cosas accidentales de estar en el mundo, porque, como afirma Wittgenstein en su "Tractatus", lo que está en el mundo es accidental. Lo universal no puede ser accidental, por lo que no puede derivar del mundo. Hemos dicho que para crear lo universal precisamos de este proceso de abstracción de lo subjetivo de las definiciones de ese concepto en particular, por lo cual en el fondo lo universal reside en nuestras mentes. Al no haber dos mentes que piensen exactamente lo mismo, sino que cada cual interpreta lo que cree y piensa de una manera, este método de contrastar unas ideas con otras nos daría una visión objetiva de un valor universal en concreto. 

Para criticar este punto, se podría añadir que me pregunto si el Hombre es capaz de tal proceso de abstracción. Si debemos redefinir nuestros valores erradicando toda subjetividad de todas las definiciones existentes, ¿le aportaríamos inconscientemente a ese nuevo concepto creado a partir de las posibles combinaciones del mismo, nuestra propia subjetividad? Sociológicamente, si dos personas ven el mismo hecho científico, cada una lo contará a su manera. ¿Puede el Hombre, limitado como es, realizar tal proceso? ¿Es la propia definición de lo universal una utopía en sí? A fin de cuentas, la existencia de valores universales parece ser algo imposible de verificar, lo cual deja la puerta abierta nuevamente a la pregunta: ¿existe lo universal? Y la explicación no ha resuelto nada.
Por tanto, en teoría sí podemos llegar a estas causas superiores en el caso de que existan, pero como humano me pregunto si en la práctica este puede ser el caso. El planteamiento, aunque elocuente teóricamente, resulta imposible de verificar a la hora de la práctica. Lo cual nos remite nuevamente al gran problema epistemológico con esta teoría y a la idea de que la teoría del sujeto superior, a fin de cuentas, deja la puerta abierta tanto para perspectivas puramente objetivistas como para las relativistas, dado que este "velo" para llegar a conclusiones universales y trascendentales justifica de algún modo que creamos en el subjetivismo moral al no haber una equiparación entre lo universal y lo particular, realmente, da igual qué vía sigamos (racionalista o irracionalista). Esto es así porque, obviamente, aunque fuera el caso que existen normas universales que se deben acatar, el no poder alcanzarlas o mejor dicho, el que haya el más mínimo error bien en el conocimiento o en la aplicación de las mismas en un contexto determinado, desemboca en que tenga que ser el Hombre quien se adscriba a lo que él considera este "algo superior". Por esta regla de tres y el problema de la equiparación entre lo que creemos universal y lo universal en sí mismo, se explica que la epistemología de Platón (justified true belief, o sea, una creencia correcta y respaldada por argumentos) no ofrece ninguna garantía de ser correcta, dado que podemos tener una creencia que esté respaldada por argumentos y que pensemos que sea correcta pero que, en el fondo, en el caso de compararla con la realidad, sea falsa. Si pudiéramos acceder al concepto universal de "verdad" veríamos si nuestra concepción del mismo es correcta o no, pero no parece que podamos hacer eso. Otra manera de criticar la filosofía epistemológica platónica sería con el argumento de Edmund Gettier, pero eso es otra cuestión. 

El que existan o no causas superiores reside en la creencia y no es materia de lo que podamos conocer. No obstante, esto no tiene por qué ser negativo, simplemente cambiaré mi tesis expuesta en "La presencia de Julio César en Los Justos y la teoría del sujeto superior" diciendo que no es el saber lo que propulsa nuestras acciones, es el creer. Si no creyésemos en nada y nos basásemos exclusivamente en lo que podemos saber, nuestras vidas serían insatisfactorias y altamente limitadas. Necesitamos creer y escapar la razón de vez en cuando, sino estamos ignorando, como bien dijo Nietzsche, una de las dimensiones que componen al ser humano. La realidad no tiene por qué ser de ninguna manera, como señala la teoría de la percepción, pero es el creer que es de una forma o de otra lo que aporta sentido a la misma, de lo contrario viviríamos unas vidas vacías. Por lo tanto, es una cuestión de creer que hay un algo con más fuerza que nosotros mismos a lo cual nos podemos acoger lo que aporta sentido a nuestra muerte en un escenario irreversible. Puede que este "creer" sea una ilusión, pero esta es la condición humana. 
De este modo, digo que en mi ensayo anterior caí en un error básico confudiendo 2 objetivos claramente diferenciados de estas causas superiores: El sentido de la vida y la moralidad. Ambos se pueden desglosar en dos escenarios diferentes. Así, si estamos en una situación irreversible y si nos adscribimos a lo que creemos una causa superior, hemos aportado sentido a la vida. El caso es distinto si hablamos de la moralidad. En este contexto, si estamos en una situación irreversible y nos adscribimos a lo que creemos una causa superior y resulta que estas causas superiores existen y resulta que nuestra concepción de la causas superior que hemos usado coincide con la universal, sí ha sido nuestra acción correcta. Sin embargo, el gran problema con todo esto es la palabra "si".
Por consiguiente, al vivir en un mundo relativista y al no saber si existe o no lo universal o lo correcto, toca concluir que no podemos definir una acción buena o mala si se ajusta o no a lo universal, dado que no podemos conocerlo. Los juicios morales, estando fuera del lenguaje y sin poderlos determinar, dependen del individuo, quien dicta lo bueno y lo malo según le parece y si eso se ajusta al patrón universal en el caso de que exista este patrón, será una acción bien hecha. 
Por estos motivos, en mi ensayo anterior pensé que la religión era una causa superior. El Hombre solo realiza acciones y si son buenas o malas es otro tema. Un terrorista suicida de la época actual ha aportado sentido a su vida si efectivamente, cree ciegamente que se sacrifica por un valor mayor a él mismo. Si ahora se me pregunta si el terrorista suicida ha cometido una acción moralmente correcta o no, diré que no podemos saberlo y que dependerá. Si se ha sacrificado por, digamos, la justicia y si hay una definición universal de justicia la cual conoce y ha aplicado correctamente, la respuesta será sí. Es posible que la concepción de justicia que yo tengo sea diferente a la universal si esta existe y por eso yo creo que sus actos son malos. Porque, además, lo universal en sí no puede existir. Antes he dicho que conocemos lo universal si sabemos todas la diferentes concepciones y las tratamos de forma objetiva, pero la concepción general de diversas cuestiones ha variado con el paso del tiempo. Antes de 1918 se creía que la guerra era buena porque ayudaba a la economía, ahora, más y más gente cree que es mala porque es un sacrificio de vidas humanas. Si la opinión general puede variar de manera tan radical, ¿por qué no puede hacerlo lo universal si lo universal se basa en una conexión con la opinión general? Bien es cierto que 2 personas no tienen por qué tener la misma concepción de un fenómeno. Como indica la sociología, si A y B ven el evento X, cada uno lo contará a su manera, acorde con su personalidad. Toda objetividad que teníamos (el evento X) ha desaparecido al contarlo. Partimos así del evento X pero acabamos con 2 versiones del mismo, o 2 "subeventos X" el XA y el XB. ¿Ha existido el evento X? Berkeley nos diría en "esse est percipi" que no, porque aunque ha sido percibido, ahora nadie tiene la certeza de que ha sido de una manera o de otra. No nos limitemos a aplicar la teoría de la percepción a los sentidos, centrémonos en la razón. ¿Una mosca huele un excremento igual que yo? No, para ella debe de oler delicioso, mi pregunta es: ¿Cómo huele el excremento? No huele de ninguna manera. El mismo principio se aplica a los conceptos universales. No son de ninguna forma, pero nosotros creemos que lo son y esto nos motiva en nuestra vida. Además en las proposiciones "la guerra es mala" o "la guerra es buena" no hay objetividad excepto la que encontramos en "la guerra es". Además las fórmulas "buena" o "mala" implican algún tipo de valor moral que, como dice Wittgenstein no podemos aplicar mientras estemos inmersos en el lenguaje, dado que éste solo sirve para comunicar hechos de la realidad y no para mostrar asuntos que no residan en la misma.
El sistema filosófico de estos valores morales que provienen del Hombre y que dan una explicación de que Dios sea una creación lingüística humana, como vemos, cae en el mismo problema que los argumentos deductivos a priori: nos da muy poca información. Por lo tanto, bien es posible que lo universal no exista y si existe, es imposible determinarlo. Lo único que podemos hacer es creer en algo mayor a nosotros, por eso el Hombre tiene esta necesidad de explicar las cosas con algo que él no puede alcanzar. Es esto lo que hace que creamos en cosas que no podemos explicar racionalmente.

Por todo ello, aunque intenta eludir los problemas del intelectualismo, la ética kantiana y el relativismo moral, el planteamiento es tan abarcador que al final no supera ninguna debilidad de estas teorías. Lo que sí podemos concluir es una cosa: vivimos en un mundo subjetivo, por lo que es mu difícil, sino imposible, hablar de nada puramente objetivo.
     
Tercer problema: Contra la Cuarta objeción:
La actitud planteada en la Cuarta objeción cae en el fatalismo. Del mismo modo, en el ensayo original no se ha dicho que la causa superior sea absurda por sí misma, tan solo que es lo que posiblemente añadiera Camus. 
Además, el sujeto superior no ha sido inútil; ha servido para uno mismo (la trascendencia individual que decíamos antes), lo cual desde un punto de vista ajeno sí resulta absurdo pero no desde una perspectiva interior al personaje en cuestión, a quien le ha servido como fuente para atreverse a alterar el status-quo de la realidad de un modo irreversible. El Hombre teme alterar el status-quo actual de los "estados de cosas", es esto lo que explica el paso de la vida a la muerte o cualquier decisión humana que en nosotros cause tensión. El Hombre es una criatura de hábitos y romperlos de un modo irreversible y sin ninguna posibilidad de recuperar el status-quo anterior genera en nosotros conflictos. De hecho, tememos a la muerte por el desconocimiento de en qué medida se alterará nuestro status-quo y por ello el Hombre ansía trascender y mantenerse como está y como resultado de esto emplea ideas que le dan la impresión de ser superiores a su propia existencia. Por ello y por las causas superiores nació Dios. Por esto se explica también que los tiranos y dictadores y todo aquel que tiene poder sobre otro alguien desee perdurar en el poder a toda costa, por el miedo a lo desconocido producido por el cambio del status-quo.

¿Qué aprendemos de esto?:
En conclusión, aunque la decisión de Kaliayev reúne algunas de las características de una decisión por tema superior, al mezclar amor con justicia, se puede afirmar no ha podido tomar la vía del tema superior. Su acción puede haber sido moralmente correcta o no, no podemos saberlo por causa superior. A pesar de que esta explicación nos demuestre, igualmente, que existe una continuidad respecto a la frontera entre optimismo y pesimismo en las obras de Albert Camus, hay áreas poco claras. Además, aunque el conjunto de valores nos de una explicación sobre por qué surgen dilemas morales entre diversos valores trascendentales ante una situación capital y nos explique cómo aportar sentido a la vida y a la muerte dándonos una garantía sobre cómo llegar a una conclusión ética aplicando lo universal, es el problema de conocer lo universal lo que hace imposible verificar esta teoría objetivista.
Se recalca de esta manera que, aunque existan de forma trascendental y hayan sido impuestos por nosotros, el no poder alcanzar tales ideales nos lleva a pensar que, aunque no sea verdad desde un punto de vista teórico dado que sí podemos, por difícil y azaroso que sea seguir juicios por tema superior, desde una perspectiva práctica; a la hora de la verdad no son los valores los que hacen al Hombre, sino al contrario. Se concluye así que la motivación de toda acción humana irreversible directamente respecto al individuo particular se sustenta en la creencia de tomar una decisión por algo mayor a nuestra propia existencia, pero la cuestión de si existe o no o si podemos alcanzarlo o no escapa lo que podemos llegar a saber. Nos sacrificamos por un "algo que nos da la sensación se ser superior", pero no tiene por qué serlo desde un punto de vista en concreto. Parece que es cierto que los seres humanos necesitamos un gran número de causas o temas superiores que nos impulsen a tomar una decisión porque entendemos que nuestra esencia es limitada. Miremos la inmensidad del mar o del universo y veremos lo pequeños que somos en realidad. Es esta sensación de humildad la que hace que nos aferremos a tales causas, sin darnos cuenta de que, en verdad, somos nosotros quienes las creamos en la espera (vana o no) de que se ajusten al bien o al mal. Cada cual hace lo que quiere y si está bien o no son asuntos de los que no podemos hablar por falta de conocimiento y a causa de esta falta de objetividad en el mundo en el que vivimos que da como resultado la abundancia de argumentos deductivos que aportan muy poca información sobre la realidad.
Del mismo modo hay que tener en cuenta que es el creer en que podemos hacer algo lo que hace que lo hagamos, por lo que hay que tener en cuenta que estos valores a los que me refiero no están en la naturaleza como decía la moral tradicional, sino en la mente del individuo y surgen por consenso, pero eso es lo suficiente para darnos esa fuerza que se necesita. Se explica así que fenómenos como la existencia de Dios, puesto que ya haya o no un Dios, el Hombre tenga la necesidad de sacrificarse por esa causa, dado que en filosofía la existencia de Dios reside, al fin y al cabo en una creencia y no en un hecho. El problema de Dios es cuestión de creencia y no de conocimiento.
Por tanto, es pertinente afirmar que esta teoría es simplemente una manera de explicar o entender el ejemplo particular que se nos expone en "Los justos", pero si nos preguntamos si Kaliayev hizo bien su acción o no, eso es algo que depende de lo que quiera que él decidiera hacer con su vida y de las razones que le llevaron a sacrificarse, y nosotros, como espectadores o lectores, no podemos concretar dado que no podemos entrar jamás en su cabeza.

 Conclusión:
Ahora bien hay que preguntarse: Siendo esta una teoría que arranca del pensamiento tradicional, ¿por qué es Camus quien parece apuntar algo así? 
Concluimos con esta incógnita que hay que entender esta explicación en el contexto de la obra literaria de Camus, quien como escritor evoluciona de una producción con ecos existencialistas a un reflejo de la tradición, pero siempre con un aire pesimista. De hecho, puesto que sus últimos años son un tanto ambiguos respecto a sus creencias religiosas, es imposible definir si se declaró radicalmente ateo (que en mi opinión es lo más posible) o agnóstico o creyente. Partiendo de las ideas expuestas en el ensayo "Los hijos de esta tierra", es probable que Camus, como autor "había concebido la vaga esperanza de que acaso pudiera haber al menos un más allá de la desesperación, de que el hombre pudiera no ser tan extraño a sí mismo y a los demás como él creía". Con esta cita, parece que asumimos que Camus creía en algún tipo de fuerza o fortaleza que sobrepasara la existencia humana. Por tanto su obra literaria pasa de ilustrar la ausencia de esperanza a una posibilidad (que presenta una conexión con el pensamiento tradicional como he intentado demostrar), la posibilidad de que sea la propia fortaleza del Hombre la que le salve de una vida sin sentido y en el silencio.  


Palabras aproximadas: 5000


Fernando M. Periset

jueves, 20 de agosto de 2015

"Julio César" en "Los Justos" y la teoría del sujeto superior

La presencia de "Julio César" en "Los Justos" y la teoría del sujeto superior:

1.1 Nota al lector:
Para la comprensión total de el siguiente texto, hay que tener en cuenta que lo leí en la versión original y por lo tanto mi razonamiento acerca de la "teoría del sujeto superior" se me ocurrió en francés. Por ese motivo se deben tener presentes las acepciones y matices de la palabra francesa "sujet". Estos matices son más abarcadores que en el idioma en el que está escrito este comentario. "Sujet" en francés quiere decir tanto tema central de una discusión como sujeto en lo referente a la categoría de un personaje, entre otras acepciones pero en este ensayo iremos con la primer acepción explicada. La manera denominación de este "sujeto superior" variará a lo largo del ensayo para que este concepto sea más fácil de comprender. Como sinónimos de este "sujeto superior" emplearé los términos "tema superior", "sujeto trascendental", "conjunto de valores", "valor trascendental" "causa superior"... Pero las ideas analizadas en este ensayo no son etimológicas sino filosófico-literarias y a continuación procederé a enunciarlas.

1. 2 Introducción:
El objetivo del siguiente ensayo es intentar justificar de manera breve el impacto que ha tenido la obra de Shakespeare "Julio César" en "Los justos" de Albert Camus y seguidamente hablar de la que llamo 'teoría del tema superior' y su importancia con respecto al personaje de Kaliayev.

2.  "Julio César" en "Los Justos":
El principio fundamental en el que se sustenta el argumento literario y moral de "Julio César" reside en la mentalidad de los conspiradores. En este escrito todos los asesinos son realmente unos traidores a Julio César, desde una perspectiva moral sus motivos para acabar con la vida del dictador romano se basan en la envidia y los celos principalmente. Sin embargo, los miembros del complot disfrazan sus razones, como vemos en distintos fragmentos de la obra, como "justas" después de la muerte de César o cuando traman su atentado en la casa de Bruto. De hecho en el Acto III, Marco Antonio tacha en su discurso a gente como Casca de "envidioso" y denuncia la crueldad del magnicidio.
Curiosamente, el único conspirador que actúa siguiendo un patrón regido por la lógica y el concepto de "ser noble", pensando siempre en el bien colectivo de la nación es Bruto, quien cree que si la muerte de César significa una Roma libre, entonces César debe ser sacrificado (que no "asesinado"). Bruto está nutrido de la filosofía estoica, que lo define como alguien lógico y esto se puede observar en su discurso del Acto III, el cual tiene una presentación prosaica basada en la razón y argumentos deductivamente válidos.
En resumen, nos encontramos con un conspirador movido por la honestidad frente a todos los demás movidos por razones poco éticas.
Paralelamente, Camus plantea un escenario justamente inverso en su obra "Los justos". En este drama todos los terroristas se rigen por motivos éticos basados en la libertad de la Rusia donde se ambienta la obra y en la justicia absoluta por encima de todo. Aplican principios dignos de una dosis de la doctrina del utilitarismo, corriente filosófica que defiende la premisa de "la mayor felicidad para el mayo número de personas". Sin embargo, los terroristas de "Los justos" adoptan una versión simplificada y radical del utilitarismo de Mill. Mill, que es más complejo en su análisis utilitarista, procedería a analizar los efectos secundarios de la decisión de matar al gran duque y las consecuencias de la misma antes de proceder, pero discutir estas cuestiones nos alejaría del tema principal de este escrito. En definitiva, el utilitarismo es una posición que en seguida se complica bastante, mucho más que su versión expresada en "Los justos".
Por el contrario, hay una excepción en el grupo de terroristas, una persona con una visión radical del partido socialista revolucionario, Stepan. Stepan pide medidas drásticas desde el principio de la obra. Él instiga la muerte de los hijos del duque en el Acto II de "Los justos" (como había hecho Casca en "Julio César" al solicitar la muerte de Marco Antonio) y acusa a Kaliayev de no representar la revolución.
Por lo tanto, mientras "Julio César" plantea un mundo donde todos los terroristas son deshonestos salvo uno, que presenta una opinión noble y lógica, "Los justos" ofrece la concepción opuesta. Es decir, un grupo de terroristas donde todos siguen principios honrados para matar al duque con solo una excepción.

3. "Los justos" y 'La teoría del sujeto superior':
Acabamos de hablar sobre los motivos de los personajes para atentar contra el duque. El siguiente apartado está de algún modo relacionado con este aspecto.
Mientras que personas como Dora o Annenkov tienen claro que su razón para idear el atentado es solamente la justicia ("DORA: (...) Somos los justos" Acto III) ("STEPAN: Hace falta toda la justicia o es la desesperación" Acto III), Kaliayev parece necesitar algo más, dado que debe afrontar su propia muerte y de entre todos los terroristas es el que más tiene que perder por el mismo motivo. Se está sacrificando por la causa, pero a medida que avanza la obra vemos cómo la tensión psicológica de su personaje aumenta progresivamente. Esto suscita la idea de que se esté adscribiendo a algo para tomar esta decisión.

La explicación que defiendo con respecto a este aspecto es la 'teoría del sujeto superior'.  Este planteamiento es realmente una manera de eludir los problemas filosóficos del relativismo y del intelectualismo moral, estructurando así una teoría objetivista moral. Si bien los valores son algo evidente, por lo que, aunque se pueda llegar a ellos tanto por razón como por sentimientos, están desvinculados de estas dos corrientes, por ello evitan los problemas de ambas teorías. No es necesario aplicar una fría lógica, como decía Kant con sus imperativos categóricos, para alcanzar conclusiones acerca de los valores, ni tampoco es necesario seguir reglas asociadas a las emociones.
Recalco nuevamente que este sistema de pensamiento tiene por objeto ser una explicación posible acerca de la dimensión y el dilema psicológicos de Kaliayev. La causa superior hace referencia a lo que se necesita desde un punto de vista interno y mental para tomar una decisión irreversible, teniendo en cuenta lo que se deja atrás al tomarla. Es, a fin de cuentas, una fuerza universal que nos impulsa y fortalece nuestras decisiones y sustenta nuestra posición para sobrepasar no solo las barreras de la muerte, también las del sentimiento y la vida misma, aportando así sentido tanto a la vida como a la muerte. O sea, los sentimientos en sí pueden influir a los temas superiores pero no deben ser considerados eso, puesto que un sentimiento no es un valor. Los mismo pasa con todo valor que no sea trascendental. Así, no sentimos la injusticia (que no es un sentimiento, sino un concepto contrario al valor de justicia), pero ésta provoca en nosotros o un malestar o una reacción lógica por imperativos categóricos que nos indica que algo va mal. Por lo tanto e independientemente de si hayamos tomado la ruta ética de la razón o la emoción, en el caso de que estemos arriesgando nuestra vida en una acción irreversible, nos adscribimos a un valor de, por ejemplo, justicia para erradicar un régimen injusto.
En el caso de "Los justos" toda causa superior que se presenta ante Kaliayev sigue una característica clave, puesto que la decisión irreversible en este caso se rige por la afirmación: "la capacidad de la dar la vida por". El escenario debe ser irreversible porque ahí es cuando se manifiesta realmente lo que motiva al individuo. Una acción reversible no tiene mayor trascendencia y no genera ningún tipo de dilema interno. Sometidos a presión y el hecho de que exista la posibilidad de dudar de la corrección moral de nuestra acción, es cuando podemos optar a decidirnos por valores. Es cuando empieza a surgir la duda en una decisión importante cuando el Hombre se da cuenta de que él puede fallar, por eso se adscribe a algo superador a sí mismo, algo que no pueda estar equivocado y que le aporta la fuerza para seguir adelante. Cuando voy a comprar al supermercado no compro por un valor como la paz o el respeto. Como lo irreversible implica perder cosas y dar paso a otras y aquí se ven las verdaderas motivaciones del individuo, basándonos en ellas podemos juzgar su acción como moral 100% (si aplica correctamente la causa universal) o como posiblemente moral (si sigue otros motivos como el sentimiento). El contexto cambia cuando estoy arriesgando mi vida porque entonces sí dejo la puerta abierta para que un dilema concerniente a los valores pueda aflorar. O sea, la situación es clave porque pone en apuros al individuo y le sitúa en un contexto que favorece una reflexión profunda sobre sí mismo. Todo sujeto trascendental ha de ser también universal, cualidad que le da la nomenclatura de "superior" al término en cuestión, o de lo contrario no llegaría a transmitirse a la audiencia o al lector un deseo de ir más allá de lo tangible. Al decir universal entendemos que significa: "el valor intangible que seguirá de manera objetiva una vez el individuo haya muerto y que se puede reconocer en mayor o menor medida en cualquier contexto porque es objetivo". A lo largo de la historia de la humanidad ha cambiado nuestra manera de percibir la justicia pero no el concepto universal de justicia, por lo tanto es un valor. Aunque Kaliayev muera, él puede inferir que el concepto de justicia por ejemplo mantendrá su objetividad tras su muerte. Esto es así porque cada vez que alguien ha muerto (y estamos hablando de miles de millones de casos), el concepto de justicia no ha alterado su definición universal. Por lo tanto, aunque es cierto que hasta que Kaliayev no muera no se puede verificar si el caso sigue siendo ese, es correcto inferirlo. Tenemos suficientes pruebas para realizar una inferencia.
"Los justos" presenta un análisis de ir más allá de lo tangible y hacia la muerte, por ello las emociones expresadas en el conflicto de sujetos superiores de Kaliayev nos llegan con facilidad y desdoblan universalmente en una noción de empatía. Por lo tanto un sujeto superior tampoco se puede tocar, puesto que se trata de un valor o de una serie de características de una sucesión de valores. No obstante, es posible que este sujeto superior desdoble en un resultado que acabe por implicar un deseo de perdurar en la memoria, aunque esto no sería verdaderamente el objetivo prioritario de un valor trascendental. En otros términos, son los valores los que motivan o deberían motivar al Hombre. No hay nada que esté sobre ellos. Gracias a los valores sabemos que aunque ahora mismo tenga ganas de, digamos, saquear una tienda y llevarme su dinero, es el valor de respeto lo que me echa para atrás.
Pongamos un ejemplo: Un avión ha sido secuestrado por terroristas que tienen intención de estrellarlo contra un aeropuerto. Un tema superior se manifestaría si un pasajero, llamémosle Pedro, sabe que su familia está en el aeropuerto en cuestión esperándole. Pedro tiene la opción de trascender por un valor dado que está ante una escena que va a ser irreversible para él. Pedro se encuentra en el problema de la elección de un sujeto superior en este caso: Puede decidir dejar que el avión se estrelle en cuyo caso no respetaría ningún sujeto superior porque es una decisión que aun irreversible no hace por ningún valor. Puede también pensar en su familia y estrellarlo antes de que llegue al aeropuerto para protegerlos, estrellarlo por la justicia (aniquilar así también a los terroristas) o por un tercer tema superior compuesto de casos particulares del amor a su familia más la justicia. En el caso de que tomara esta última ruta, no estaría decidiendo un único valor, sino características de dos: amor y justicia. Entonces no está respetando enteramente la definición de "amor" como el amor por toda la gente del aeropuerto, sino el amor por su familia. Tampoco está respetando el concepto de "justicia" como justicia mundial, sino como la justicia de acabar con estos terroristas en concreto. El sujeto superior nos provee con una explicación sobre el hecho de trascender, puesto que Pedro decide destruir el avión antes de que se causen más daños, por un sujeto superior compuesto por ciertos componentes de amor y justicia. Trasciende porque esta composición, este sujeto superior que él ha creado seguirá allí como ideal después de su muerte y de este modo aporta sentido a su muerte y a su vida, porque él ha vivido y ha muerto por aferrarse a un valor intangible y abarcador, que permite combinaciones de características de diversos valores. Ha dado la vida por esta noción. Es universal porque desde un punto de vista exterior a este hecho se percibe empatía hacia Pedro. Es esta flexibilidad a la hora de combinar casos particulares de valores la que diferencia un sujeto superior de simplemente un valor más. O sea, cuando tomamos una decisión capital en nuestra vida individual la podemos hacer por el valor trascendental y universal X, por el valor trascendental y universal Y o por una mezcla trascendental y universal que combine partes de X y de Y. O sea, yo no ejecuto una decisión moral basándome en una combinación total de 2 o más valores respetando a la perfección (en un sentido universal y trascendental a mí mismo) la definición de ambos. Pero lo que sí puedo hacer es mezclar características universales y trascendentales de estos dos valores para crear mi propia causa superior. Por lo tanto, la definición de un sujeto superior es más abarcadora que la de un valor en sí mismo y se caracteriza por esta versatilidad a la hora de escoger temas trascendentales y universales que son los que se acaba por dicta el propio individuo. En otras palabras, rara vez encontramos decisiones capitales que podamos explicar con un único valor, el ser humano es más complejo que eso, por ello abundan los temas superiores por combinación de otros ideales, he ahí la denominación "conjunto de valores" en vez de listar una a una todas las posibles combinaciones de los valores, dado que sería un proceso infinito.
Este no sería el caso si, supongamos, el ejército decide volar por los aires el avión antes de que cause más daño. El ejército no estaría acatando un tema superior porque los militares no se encuentran en una situación irreversible con respecto a ellos mismos y pueden estar considerando factores incompatibles con la definición que caracteriza a un tema superior. En otras palabras, pueden estar pensando en ahorrarse la destrucción de bienes económicos (el aeropuerto), por ejemplo, en cuyo caso no pueden seguir un sujeto superior porque la economía simplemente no es un valor. Aunque sea por la propia empatía, tampoco sería esta un tema o sujeto superior, puesto que la empatía no es un valor, sino una característica de la naturaleza humana en sí. Si alguien del ejército estuviese, por ejemplo, casado con alguien del avión, ahí sí sería una decisión que, aun sin ser enteramente irreversible (se puede volver a casa), afecta en mayor medida a una vida, puesto que podría provocar al personaje en cuestión, por ejemplo, traumas psicológicos, y así sí podría empezar a manifestarse una tensión provocada por elegir un conjunto de valores.

Ahora bien, en nuestra vida no toda acción que tomamos va regida por una causa superior. Si voy a comprar algo, mi decisión es reversible por lo que no estoy en condición de adscribirme a un valor trascendental. Volviendo al ejemplo del ejército, ellos siguen órdenes y no temas superiores en un principio y como norma general, salvo que, como ya he dicho, estén emparentados con alguien del avión, que sería un caso a parte. Por tanto, aunque la acción del ejército pueda delimitada por valores o un conjunto de características de diversos valores, al no estar en un escenario que vaya a aportar sentido tanto a su vida como a su muerte, no están tomando un tema superior, sino por otra vía que no tiene porqué ser éticamente incorrecta. Esto tampoco quiere decir que toda acción irreversible tenga que estar delimitada por un valor trascendental, porque hay acciones irreversibles con respecto a mí mismo que puedo tomar basándome en otros principios como el sentimiento por ejemplo. Esto, reitero, no tiene porqué llevar a una mala decisión, simplemente una que no se hace por tema superior. Al basar una decisión enteramente en sentimientos en vez de en valores trascendentales puede que yo no desee universalidad o trascendencia en mi acción pero aún así la hago. La idea está en que una acción realizada de manera irreversible pero que está basada en el sentimiento puede ser moralmente correcta o no, pero por contra, toda acción centrada en un tema superior debe ser moralmente correcta o de lo contrario no sería una acción por valor trascendental. Y en este caso, hay que recordar que un tema superior es una manera de explicar por qué se producen conflictos psicológicos en una decisión irreversible, pero no tiene por qué ser la única. Los sentimientos nos ponen en una situación parecida con la diferencia de que si tomamos una decisión aplicando la introspección corremos el riesgo de equivocarnos y es más, no sería una acción ni trascendental ni universal. Hay otras cosas que motivan al Hombre y que no son valores como la ambición. Expuesto al límite de mi ser puede que decida atracar una tienda por ambición pero al no ser la ambición un valor trascendental y universal, esto puede llevarme por el sendero de una acción correcta éticamente o incorrecta, depende del caso. No existe en este caso la garantía de realizar una acción correcta que nos aporta un sistema de valores. En definitiva, que aunque factores secundarios como los sentimientos o la razón pueden influir en nuestras decisiones más importantes la idea principal del sistema filosófico del sujeto superior es que son los valores trascendentales y universales, y que no derivan ni de razón ni de sentimientos, los que motivan al Hombre. Las grandes decisiones en la vida moralmente correctas se realizan en favor de valores que pueden combinarse entre sí. Gracias a ellos llegamos a conclusiones morales garantizadas como buenas. El Hombre, una vez expuesto al límite de su ser mediante una situación irreversible, se autoregulará en sus acciones gracias a sus valores si los respeta de un modo universal. Esto explica la corrección moral en una decisión tomada por conjunto de valores. Los valores son supremos. Toda decisión que puede desdoblar hacia un conjunto de valores provoca en el realizador un dilema interno. Así una decisión por tema superior evita los problemas del relativismo moral al no hablar de sentimientos y los de los imperativos categóricos, puesto que reduce nuestras decisiones en una situación extrema al conocer los valores universales y respetarlos. ¿Se pueden realizar acciones moralmente buenas basadas en sentimientos o en imperativos categóricos ante una situación irreversible que me afecte directamente? Sí. ¿Hay una garantía absoluta de que mi acción al final sea moralmente correcta? No, así lo demuestran los problemas de imperativos categóricos que se contraponen o las objeciones del relativismo moral. ¿Si, expuestos a una situación irreversible, respetamos un tema superior ya sea por combinación de valores o por uno solo llegamos a una conclusión correcta? Sí. Entonces, si toda acción por tema superior da como resultado una acción moral, ¿por qué existe la tensión psicológica a la hora de elegir un conjunto de valores u otro? Para responder a esta cuestión diré que este dilema se provoca realmente por una ilusión. Me explico, desde una perspectiva general sobre el tema, sí da igual, pero para el individuo que está tomando una decisión no. Esto se debe a que tenemos la sensación de que elegir un tema superior u otro que sustente nuestra acción alterará su resultado moral aunque este no sea el caso. Esto es así porque no tenemos absoluta certeza de si nuestra concepción de un valor universal se equipara al valor universal en sí mismo. Siempre podemos estar equivocados. Este riesgo sumado a la ilusión de que sacrificarse por un principio u otro no da igual nos pone en un apuro cuando en realidad no tiene porqué. El Hombre piensa que morir por justicia no es igual a morir por la verdad pero ambos son valores trascendentales igual de válidos. En términos de temas superiores, los factores no alteran el producto porque las causas superiores tienen el mismo valor unas con otras, por eso son compatibles entre sí y agruparse en modo de conjunto de valores. Por eso esta explicación supera el problema de imperativos categóricos de mayor o menor medida y los del emotivismo moral que justifican cualquier tipo de acción. El hecho de que Camus exponga a Kaliayev ante diversas causas superiores a las que adscribirse genera en él una ilusión o creencia unida a la incertidumbre que implica elegir una causa superior u otra, he aquí el verdadero problema interno del personaje. En otros términos, creemos que el sentido de la vida depende de la causa superior y esto nos lleva a confundir la ética con el sentido de la vida y a pensar que combinar un valor con otro no da igual porque alteraría el sentido que le damos a la vida. Esto es erróneo. A la vida se le aporta sentido dejándonos llevar por cualquier causa superior mientras ésta se aplique correctamente en un sentido universal.

Aplicado a la obra en cuestión, este argumento se basa en la idea de que Kaliayev precisa de un valor trascendental, un principio que perdure después de su muerte ayudándole a mantenerse fiel a su palabra de un modo universal, y es una teoría que defiendo como plausible pero acepto perfectamente la posibilidad de que esté yo equivocado en mi razonamiento. Es más, es altamente posible que lo esté. No obstante, me parece lógico ir perfilando el concepto de tema superior aludiendo al hecho de que es más abarcador que la religión en sí, aunque esto no significa que la religión no pueda ser un tema superior. Así todo lo religioso será un tema superior pero no todo tema superior ha de ser religioso o divino. Por lo tanto y siguiendo la línea filosófica de Camus cuando hablamos de un sujeto superior hacemos referencia a un elemento trascendental que nos fortalece a la hora de tomar una decisión de elevado calibre. Un valor trascendental que deriva de la condición humana y que, aplicado al caso particular de "Los justos", de la capacidad del Hombre de "dar la vida por". Con esto, Camus nos aporta una explicación, una vía para dar sentido tanto a la vida como a la muerte.
Camus fue un autor que en un periodo de actividad filosófico-literaria relativamente reducido (aproximadamente entre 1940 y 1958) presenta una exponencial evolución y aunque muchas temáticas centrales y experiencias vitales se repiten en su producción, muchas de estas obras son radicalmente diferentes. El caso de "Los justos" con este respecto es bastante interesante y, como se dirá más adelante, induce a considerar la posibilidad de que sea vista como una obra de transición.
("DORA: ¿No me amas más que a la justicia, más que a la Organización? KALIAYEV: No os separo, tú, la Organización y la justicia" Acto III). En esta escena vemos cómo Dora está forzando a Yanek elegir. Este es un dilema al cual se enfrentará Kaliayev más adelante en la obra. Aquí vemos cómo Dora le pide que elija un motivo principal. Sacando la oración del contexto amoroso y metiéndola en el filosófico, comprobamos que mientras Dora habla de devoción física y amorosa, Kaliayev se está refiriendo a su significado y su papel en la vida y en la muerte, puesto que desde el principio de la obra sabe que va a morir y necesita reunir fuerzas para afrontar este hecho, de lo contrario sería una persona deshumanizada y esto parece ir en contra de la visión de terroristas humanizados que Camus parece plantear en su obra. De hecho se podría interpretar esta conversación entre Dora y Kaliayev como una conversación paralela, dado que cada uno tiene en la cabeza dos temas distintos y de esta manera Camus contrapondría la temática amorosa con la filosófica. Para Kaliayev las tres ideas expresadas en esa cita son una, un solo valor o sujeto superior que le sobreviva y perdure tras su muerte, una razón por la cual saber que después de su muerte dejará un legado a la Organización, tal es su compromiso con ésta como vemos en: ("DORA: ¡Quién podrá tomar su puesto esta noche!" Acto V). Es realmente a partir de su escena con Dora en el Acto III cuando empezamos a ver palabras en el drama como la justicia, el amor o la religión, las cuales se encuentran presentes sobre todo en el Acto III y en el VI, por lo tanto la presencia de opciones por sujeto superior incrementa hasta en la frecuencia en la que aparecen y el estilo con que estas ideas son expresadas. ("la paz" Acto VI) ("Las marcas de su amor" Acto III) ("Si la tierra fuera libre, tú no estarías aquí" Acto VI) ("El amor más que la justicia" Acto V). Toda esta continua serie de valores trascendentales que encontramos a lo largo del texto, son todos sujetos superiores. Además, esta decisión se complica aún más, dado que Kaliayev siente cariño por los niños, como observamos cuando el primer atentado fracasa, dado que éstos representan el futuro de Rusia, una razón por la que liberar al pueblo de la tiranía del duque. Esto contrapone diversos sujetos superiores, incrementando a su vez la presión psicológica del personaje.
Resultado de imagen de los justos
Kaliayev es un idealista absoluto que lucha contra las ideas. De hecho, reitera que se enfrenta al despotismo, no al duque. Esto hace que el hecho de que sea precisamente él, el idealista, quien deba elegir un conjunto de valores sea aún más plausible y tenga lógica. ("KALIAYEV: Mato al despotismo"). Si él se enfrenta a las ideas, es razonable inferir que son éstas mismas las que mueven sus acciones, dado que la mera determinación de luchar contra las ideas es un idea en sí; el ideal de pelear contra ideas opresoras. Esto aporta sentido a que una teoría abstracta e idealista como la del sujeto superior se manifieste en Kaliayev. Iré un paso más allá: entendiendo la personalidad de Camus, su posible ateísmo, su doctrina política que implica solidaridad con el prójimo, y el hecho de que la tuberculosis hiciera que apreciara más la vida al someterle al borde de la muerte, es lógico pensar que él también desee estructurar un personaje que se aferre a la vida y explique la muerte por una razón basada en las ideas y en principios superiores desvinculados del universo teológico y que sean una alternativa al mismo.

Para complicar esta teoría sobre la elección de un valor trascendental que Kaliayev se ve obligado a escoger, en el Acto IV, la figura de una religiosa duquesa introduce otra variable en la ecuación: Dios como sujeto superior. Sin embargo, Kaliayev descarta rápidamente esta opción ("GRAN DUQUESA: (...) Rece conmigo. KALIAYEV: Me niego" Acto IV). Aunque la propia Dora define a su enamorado como creyente, a la hora de elegir un sujeto superior,  Kaliayev elimina esta posibilidad, probablemente porque quien la propone, la duquesa, es un agente externo e impersonal que está intentando hacerle cambiar de opinión, al igual que lo son Skouratov y Foka, y con quien difícilmente puede empatizar. Encontramos, de hecho, otros "agentes externos" en otras obras de Camus, como es el caso del sol en "El extranjero", la luna en "Calígula" o la playa en "El malentendido".
Finalmente, en el último acto, podemos recalcar algunas de las palabras de Dora antes de volverse loca ("DORA: (...) Si muere, al contrario, le creeréis y podréis quererle todavía. Vuestro amor cuesta caro"). Estas oraciones representan un guiño hacia la opción de sujeto superior que ha tomado Kaliayev. Al final parece que su muerte ha sido determinada por el cariño a sus compañeros, la amistad y el compromiso con la célula terrorista y a la idea de no decepcionar a sus amigos. Se trata en realidad, no de un sujeto superior en sí, sino en una mezcla de algunos de los sujetos superiores anteriores que se han presentado en otros momentos de la obra. Ya sean justicia, libertad, amor... lo que empuja a Kaliayev a morir es un conjunto de factores, aunque si hay que decantarse por matizar la proporción del sujeto superior que más pesa en esta decisión, me inclinaría por el sujeto superior asociado al amor. Cabe, de hecho, subrayar que es posiblemente por el amor hacia Kaliayev que Dora enloquece tras tomar la siguiente bomba y habla de la "misma cuerda" como si compartiera el destino de Yanek. ("DORA: ¡Yanek! Una noche fría y la misma cuerda. Todo será más fácil ahora" Acto V). El cariño que constituye tanto el legado de Kaliayev como su sujeto superior parece ser el principio de la locura de Dora al final de la obra. Además ella había dado reiteradas muestras de cariño hacia Kaliayev, lo cual genera un clima dramático y aumenta la plausibilidad de que sea a causa del amor por lo que Dora enloquezca. Efectivamente, nadie más aparte de Dora amaba a Kaliayev y por eso nadie más aparte de Dora enloquece. Todos los demás personajes están simplemente tristes, pero no ha desdoblado su psicología a la psicopatía.
De hecho, de todos los personajes de la obra, el único que se ve expuesto a tomar una decisión moral de ese calibre es Kaliayev, el elegido para morir por la Organización. Todos los otros no necesitan elegir este sujeto superior, como el caso del ejército en el ejemplo del avión que he dado antes, dado que saben que van a seguir vivos y tienen claro que matar al duque es una prueba de justicia. No corren un riesgo irreversible y carecen de dilema moral. Camus establece en Kaliayev una dimensión de análisis psicológico y elección espiritual que no vemos en los demás personajes. A esta idea cabría añadirle la presencia de elementos de obras clásicas y la idea del destino, puesto que las acciones de los personajes parecen casi inevitables. Kaliayev parece ser casi el sacrificio, quien tome el lugar de los demás personajes invisibles de la obra que han muerto, como Schweitzer, este personaje que aparece mencionado al principio como un 'héroe terrorista' caído. Esta concepción de la filosofía del determinismo duro se observa también en otras obras de Camus, como "El extranjero" o "El malentendido". Es precisamente este destino de Kaliayev y el compromiso filosófico en el que le pone Dora sin darse cuenta en el Acto III que fuerzan al personaje principal a elegir este sujeto trascendental. El resultado de elegir un valor superior que vaya más allá de la naturaleza humana es el hecho de que Kaliayev en el interrogatorio no proporciona a la duquesa nada de información adicional sobre sus compañeros. Y esto es debido a la determinación y fortaleza psicológica que Kaliayev presenta gracias a esta elección del tema superior.

Bien se podría entender esta hipótesis que propongo como algo similar al "Übermensch" que explica Nietzsche (de hecho Camus bebe de la filosofía de Nietzsche) pero con pequeñas diferencias, dado que yo me refiero únicamente a un escenario irreversible para uno mismo. Aún así, Kaliayev sí está sobrepasando el miedo a la muerte en un mundo carente de Dios (he ahí otra diferencia con respecto a Nietzsche, porque para mí Dios también puede considerarse un tema superior) y por ello está dotando a su vida de sentido. Recordemos la cita ("no os distingo") que pronuncia ante Dora. Para él todo es uno, busca un solo fundamento sólido que, en este caso es una mezcla entre el deber, la justicia y el cariño a sus compañeros (características del sujeto superior que acaba por elegir). Me imagino este concepto que trato de exponer como un examen tipo test, o más metafórico incluso, como si Kaliayev estuviera frente a un río (la laguna Estigia, por ejemplo) sobre el cual hay diversos puentes que puede elegir para pasar al otro lado. El puente que escoja (fundamentalmente el amor a sus amigos en su caso) debe ser lo bastante sólido como para darle fuerzas para atravesar el río y dejarles a sus compañeros alguna ruta que seguir; la característica fundamental de Kaliayev y por la cual recordarle.

En el caso de que este planteamiento sea correcto, estaríamos hablando de una evolución en los trabajos de Albert Camus. Así tenemos a un personaje apático, existencialista, absurdo y nihilista en sus primeras obras como en el caso de "El extranjero", "El mito de Sísifo", "El malentendido" o "Calígula". Posteriormente, tenemos un tono ligeramente más optimista con "Los justos" unido a un mensaje de ánimo y de adoración a las artes en su "Discurso del Premio Nobel de 1957" que se podría culminar con "La caída" si, efectivamente, tiene una doble lectura que oscila entre el pesimismo y el optimismo; Camus estaría exponiendo un aire ligeramente más optimista. De ser así, "Los justos" con este conjunto de valores sería clave para explicar esta evolución. Del mismo modo, esta interpretación de "Los justos" explica cómo Camus pasa de un primer momento existencialista con "El extranjero" y cómo progresivamente (tal vez a causa de su rivalidad con Sartre) se aleja de estas ideas existencialistas dando paso al absurdo y cobrando su propia voz.

En resumen, el personaje principal de "Los justos" se enfrenta a una prueba de fuego y para hacer de este un drama psicológico-filosófico, Camus aplica la teoría del sujeto superior para aumentar la tensión en Kaliayev. Es esta elección de diversos sujetos superiores que se contraponen entre sí lo que ocasiona este dilema en el personaje y lo que explica que el sujeto superior en cuestión que escoja posea características de varios, lo cual alude a la complicación de la realidad. Con esto llegamos a la conclusión de que la elección de un sujeto superior no se manifiesta entera y totalmente inclinada hacia un valor trascendental en particular. La realidad de la psicología humana es más complicada que eso y no se pueden reducir todas nuestras decisiones irreversibles que cambian permanentemente el status-quo de la realidad a una sola elección. Siempre hay características y matices de diversos sujetos superiores que influencian nuestras decisiones, como es el caso de Kaliayev.

4. Conclusión:
Este ensayo ha tratado de hablar de la importancia de "Julio César" y su relación estilística con "Los justos" y de explicar el uso de la teoría del sujeto trascendental como elemento moral en "Los justos". No hay nada más motivador para el Hombre que los valores. También se ha expuesto un sistema ético asociado a la causa superior y se ha concluido que el dilema psicológicos de Kaliayev se produce por la ilusión de decidirse entre un valor trascendental u otro sin saber que cualquier conjunto de valores resultará en una decisión moral similar. Del mismo modo, para cerrar este análisis, las ideas expuestas sobre la posibilidad de un 'sujeto superior' se podrían resumir en una sola si aplicamos la filosofía pura de Camus: el absurdo. Camus explica que toda forma de buscar un conjunto de valores no es sino un acto absurdo. De hecho independientemente del susodicho sujeto superior que haya tomado Kaliayev, el resultado final de la obra no se altera: Dora se vuelve loca y por esto el tono dramático y trágico del texto de Camus se mantiene. Es más, se podría hasta añadir que es posible que Kaliayev no haya eliminado el despotismo de Rusia. Este escenario se da tanto tomando el sendero religioso, como el fraternal del sujeto superior o cualquier otro de los presentados a lo largo de la obra. Esto es lo que, entendiendo la filosofía del absurdo, Camus añadiría con este respecto.
Lo único que podemos hacer es especular sobre la plausibilidad de este punto de vista resumido, según Camus, en una lucha banal de la existencia humana por encontrar un significado a la vida, como refleja la ilustración de Sísifo.

5. Agradecimientos:
A Cristina Blanc y Asunción Monzón por tener la gentileza de leerlo, darme su opinión con este respecto y argumentar conmigo otras posibles interpretaciones.


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Fernando Martínez Periset